Alcanzar la música significativa: Béla Fleck en entrevista exclusiva

Por: Estefanía Romero

Béla Fleck, el ícono que quedará plasmado en la historia de la música como el ser que nos recordó el derecho del banjo a pertenecer a la música clásica y al jazz, vino a México, para dar un hermoso concierto junto a Chick Corea, en el Riviera Maya Jazz Festival 2017.

Es muy probable que lo conozcas por su banda Béla Fleck and the Flecktones, aquella que también lanzó a Victor Wooten como uno de los mejores bajistas del jazz eléctrico.

Les comparto la entrevista exclusiva que tuve con Béla para Bop Spots. Les aseguro que nunca antes leyeron estas otras caras de este gran músico, compositor, improvisador, ser humano.

  

Riviera Maya, 1 de diciembre, 2017

-He escuchado casi todos tus discos. Cada uno de ellos es increíble, me sorprende todo lo que eres capaz de lograr.

-¡Gracias!

-Pero, de hecho… hay uno que me gusta por encima de todos: The Melody of Rhythm. Creaste algo nuevo, pero para ello tomaste música de la India, de los compositores del siglo XX. Es muy interesante. Este disco también me hace pensar en aquel concepto que tanto manejaron Alice y John Coltrane: La música espiritual

-Cierto.

-Háblame sobre este álbum.

-Me encanto hacer ese disco. Obviamente no lo hice yo solo. Fueron también Zakir Hussain y Edgar Meyer, ambos son músicos absolutamente sobresalientes; son muy distintos el uno del otro, y son muy diferentes a mí. Creo que es increíble cuando somos capaces de colaborar tan bien. Eso es lo grandioso de ello, ellos dos son grandes colaboradores, trabajan con mucho esfuerzo para la música. Tú tienes que dejar mucho de ti a un lado para colaborar, no sólo haces las cosas de la forma en que se te antoja, tienes que encontrar un consenso con alguien más, con gente distinta.

Tres personas, tres líderes fuertes, no siempre encuentran la forma de engranar, así que nos tomó mucho tiempo. Una de las cosas que hicimos fue poner a Zakir a tocar composiciones rítmicas, las grabamos y luego les pusimos notas musicales encima. Mucho de esto está implícito en el sonido, pero no hubo notas planeadas aquí. Suena como ritmo porque hicimos un “tucutu cutu cutú”, pero también hicimos un “dadada dada dadá”… intentamos esos ritmos en notas, y así creamos estructuras. Fue un largo proceso, pero creo que creamos algo único.

Zakir es muy adepto de la composición clásica, así que pudimos llevar ese tipo de cerebro al proceso. Y, creo que yo soy bueno haciendo que las cosas complicadas suenen simples. Intento hacerlas zonar como un hombre común, y el banjo de alguna manera ya juega ese rol. Es un instrumento tocado en mucha música sureña, en mucha música africana, no es típicamente refinado. Entonces, creo que una de las cosas que he hecho bien ha sido descubrir cómo hacer una melodía significativa, mis alternativas siempre son: cómo convierto este ritmo y esta melodía en algo que puedas cantar o sentir en tu cuerpo sin pensar en ella. Esas son el tipo de cosas que busco. Cosas que son naturales, que puedan hablarme como una canción de pop o como como una canción de niños.

-Qué increíble es hacer sonar fácil algo complejo.

-Sí. He leído algunas canciones que son muy simples, pero son mucho más difíciles de escribir que las complicadas.

-Eso es interesante porque existe una línea entre la composición y la improvisación.

-¡Sí! Algunas personas dicen que componer es improvisar en cámara lenta, o que improvisar es componer en cámara rápida.

-Pero son distintos, ¿cierto?

-Los pensamientos son distintos. Al improvisar no puedes volver atrás y cambiarlo. Lo hiciste y ahora tienes que justificarlo. Una vez que tocaste algo, te guste o no, tienes que aceptarlo. Es como la gente que hace comedia improvisada, la regla es que cuando alguien te lanza una idea loca, no puedes decir “oh, no”, tienes que aceptarlo y hacer crecer la comedia desde ahí. Es lo mismo al improvisar con música, no puedes decir “no me gusta esa frase, no quiero responderle”. Tengo que aceptarla y crear a partir de ahí, y aquel hace lo mismo conmigo, y nos seguimos moviendo y moviendo. Improvisar es sobre mantenerte en movimiento.

-De hecho, haces un dueto increíble de improvisación con Chick Corea. Incluso el disco que hicieron juntos y los conciertos que han presentado… Wow! ¿Cómo te sientes sobre volver a hacer un show con él?

-Una de las cosas más geniales que me han pasado ha sido poder tocar con él. Cuando yo era muy joven y comenzaba a tocar él era una inspiración para mí, todavía lo es. Él es una de esas personas… la música sólo fluye a través de él, él nunca se equivoca. Sus pensamientos son perfectos cuando toca, es preciso, tiene la emoción rítmica que busco porque, creo que el banjo es en parte un instrumento de percusión. Estoy realmente inspirado por el ritmo y cuando siento un beat intenso realmente puedo relajarme, eso me gusta mucho. Cuando las cosas están como sueltas abiertas, no sé cómo responder mientras toco, pero Chick y yo compartimos ese punto de vista rítmico, por ello es que cuando tocamos juntos simplemente volamos. Chick toca muchas cosas que yo no puedo tocar y creo que eso es increíble, aun así él es muy amable. Él sabe un millón de cosas que yo no, en formas que yo nunca podría ser capaz de realizar.

Una de las claves con Chick es que cuando hicimos nuestro primer disco juntos, The Enchantment, apenas habíamos tocado juntos, pero resultó ser una linda grabación. Y después, cuando salimos a tocar en conciertos durante varios años, tocamos la misma música. Cuando yo toco con los Flecktones no toco la misma música, siempre estamos cambiando nuestra lista de canciones, escribimos cosas nuevas; cuando toco con los Flecktones lo hago durante varios años seguidos, siempre estamos juntos. Pero con Chick, quizás nos reunimos a tocar durante un mes, o tres o dos semanas después de un año y medio, y la música sigue fresca. Cuando haces muchas cosas diferentes, pero vuelves a lo que sabes, se siente muy bien; ahora ya van 10 años o quizás más desde que empezamos a tocar juntos y seguimos haciendo la misma música con la que empezamos, de The Enchantment; aún así, esta ha cambiado tanto y somos capaces de dialogar sobre ella. Para mí esto es mucho mejor en parte porque debo trabajar mucho para aprender la música que Chick escribe; en este caso he tocado tanto su música durante tanto tiempo para ser muy bueno haciéndolo.

-¿Cuándo es que un músico alcanza ese nivel? Cuando, como tú dijiste, “tan sólo vuela”.

-Esa es la parte emocionante. Lo imagino como cuando la gente salta de los aviones con paracaídas y odian jalar el cordón porque les gusta la caída libre. Creo que para los improvisadores es como correr, tan sólo se siente tan bien cuando estás en el momento. He escuchado muchas grabaciones, mucha música que he hecho en vivo y, si no recuerdo qué paso, suele ser una buena ejecución. Pero si recuerdo lo que pasó, es porque lo hice mal. Llegas a un extremo en la consciencia en el que todo te sigue a tu manera cuando estás tocando y todo va bien.

-Se torna como algo espiritual, ¿cierto?

-Tocas algo que está más allá. No estás consciente de la técnica y respondes a todos los momentos. Eso me sucede con la gente que me inspira. Como Chick, por ejemplo. Me pasa con la gente que tiene un ritmo fuerte al tocar y que es muy inteligente. Me enciende. Comienzo a hacer cosas que nunca me imaginé que haría. Si me siento a escribirlas… jamás lograría escribirlas.

-¿Cuál dirías que ha sido tu colaboración favorita? Porque has tocado con muchos músicos diferentes del mundo clásico, el jazz, música popular…

-Me gusta la diversidad. Me encanta tocar con mi esposa Abigail. Tocamos dos bajos y vamos de gira por todos los Estados Unidos.

-Ese disco también es increíble.

-Sí. Amo eso. Y amo tocar con mis viejos amigos del mundo del bluegrass, Sam Bush, Stuart Duncan y todos ellos, eso trae un lado distinto. Creo que he aprendido y veo que gente como Chick, Zahir y Pat Metheny han entendido también que esa gente que conocemos sabe tantas cosas distintas y por ello la vida se mantiene emocionante. No veo por qué debería elegir un favorito.

Tocar con los Flecktones es muy importante también, porque nos encontramos cuando éramos todos muy jóvenes y salimos adelante juntos. Victor Wooten, Future Man, Howard Levy y Jeff Coffin, siento que ellos son músicos extremadamente creativos, han contribuido muchísimo a la música desde que los conozco.

-Encuentro un paralelismo hermoso: Te nombraron tras Béla Bartók, un compositor que tomó músicas de distintos pueblos de Europa para crear algo nuevo, y veo que tú hiciste algo similar. Eso es ser original, eso es ser un artista.

-Aprecio que te sientas de esa manera porque la música es algo que perseguimos por amor. Me va bien, creé una buena forma de vivir, pero no es mainstream, nunca esperé que me fuera tan bien como me ha ido. He podido tocar con los mejores músicos del mundo y he viajado por todo el mundo para hacerlo. Pero es como si fueras un monje, intentas encontrar la música a un nivel que siempre está cambiando, es un objetivo que se mueve.

-Eso tiene mucho que ver con honestidad. Cuando un artista es honesto, es único.

 -Nadie puede ser tú, eres único. Así que, si tratas te copiar a alguien más, eres una mala copia. Pero si puedes ser tú de la manera más real posible, puedes llegar a ser algo especial, lo que se suponía que debías ser desde un inicio.

-Gershwin le pidió a Shröngberg que le diera algunas lecciones…

-Creo que fue Ravel, porque fue a París a estudiar… (revisé este dato y ambos teníamos la razón: Gershwin pidió clases a Shrönberg, Ravel y Stravisnky, pero los tres le dieron una respuesta similar)

-Y aquél le dijo a Gershwin, que ya era bueno como Gershwin, que darle clases sólo lo llevaría a ser una mala copia de Ravel.

-Puedes ser una mala copia de Ravel, o ser el mejor Gershwin del mundo.

-¡Y lo fue!

-¡Sí!

-Ahora… El banjo. Tú viniste a decirnos: el banjo ha estado aquí desde el nacimiento del jazz, fue utilizado en la música clásica también. Háblame sobre este proceso y cómo tomaste este instrumento hacia algo que amas.

-Justo ahí está la clave: amo la música. No me hubiera importando tanto traer el banjo de vuelta al jazz si yo no amara el jazz y quisiera tocarlo. No sé cómo fui tan ambicioso para querer tocar con Chick Corea, pero lo fui, y cuando comencé a tocar el banjo yo quería tocar con gente como él. Quizás sentí que musicalmente debía alcanzar ese nivel, trabajar muy muy duro. Creo en mí mismo, no sé exactamente por qué. Pero mientras seguía adelante y sentía que había todas estas cosas que yo quería hacer como tocar música clásica, pensaba que sonaría bien en el banjo. Yo quería tocar rock, quería tocar jazz, ¿sabes? Quería tocar música latina, música irlandesa, la música hindú también era muy interesante para mí, y mientras continuaba descubría que yo no era tan único como pensaba, que el banjo comenzó con la música africana, y que en el inicio del jazz, cuando Louis Armstrong comenzó había banjo en su banda, así que, de hecho, el banjo tenía todo el derecho de estar en el jazz. Hubo otras orquestas a finales de los 1800’s y principios de los 1900’s,  la gente tocaba música clásica en el banjo en aquel entonces. El banjo estuvo en el nacimiento del blues y se tocaba por todas partes, probablemente la música comenzó con el banjo y luego fue reemplazada por la guitarra.

Parte de todo esto es que yo no soy del sur, soy de New York, así que ya era una persona fuera del bluegrass, sin importar lo que yo hiciera nunca iba a ser alguien que creció en Tennessee o en North of Carolina, o Kentucky, en donde nació el bluegrass. Como ya era un extraño a todo eso, no tenía nada que perder, además sentía mucha curiosidad sobre todos estos tipos de música, sólo quería aprender. Y entre más y más aprendía más comprendía por qué el banjo tenía el honesto derecho de pertenecer a esas músicas.

Pero esto comienza por mi interés por comprender la música, no porque yo quisiera pelear por el honor del banjo. Entre más avanza el tiempo, me gusta hacer eso porque es divertido, se siente bien, y es señalar lo que está mal porque, de alguna manera, perpetran al pobre banjo porque todos piensan que es tan sólo un instrumento blanco del sur, no comprenden que viene de los esclavos, del oeste de África.

-Bueno, ahora les estamos diciendo.

-Pero también comprendo que esto va a ser más importante para mí y para la gente que ama el banjo que para las personas regulares a las que no les importa lo que escuchan. Pero esto nos enseña que las cosas no son lo que parecen, básicamente. Es una buena lección en la vida.

Conocí viejos músicos en Xalapa Veracruz, quienes me contaron que cuando eran jóvenes eran rechazados en el jazz porque tocaban violín y guitarra.

-Tuve esos problemas también. Quise entrar en la Berklee School of Music. Yo estaba en Boston tocando en una banda de bluegrass y no había forma de que me aceptaran porque mi instrumento no entraba en su plan académico.

El otro problema que tuve fue al amplificar. El banjo no es tan sonoro al ser tocado, la batería o el saxofón son mucho más sonoros, pero el tipo de banjo que se tocaba con el jazz de Louis Armstrong era uno de cuatro cuerdas y cuando lo tocabas con una púa se escuchaba mucho más fuerte, entonces podías tocar acordes y ser escuchado ahí mismo junto a la trompeta y la batería. Pero el tipo de banjo que yo utilizo es mucho más delicado y debes tocarlo con púas de dedo. Es una forma distinta de tocar, es como tocar un instrumento étnico. Tuve que resolver ese problema, lo cual es muy difícil de resolver.

Amplificar el banjo y que todavía suene como debe… hubo muchos jams increíbles en los que no pude tocar porque no había manera de amplificar el sonido. Algunos de los grandes festivales de jazz en los que solía tocar con los Flecktones, como el North Sea Jazz Festival en Nederlands, tenía una sesión de jam en el sótano después del concierto y todas las bandas se subían, conectaban sus guitarras eléctricas, saxofones y baterías. Todos se volvían locos y yo… no había manera de que lo hiciera. Sólo podía hacerlo en un set profesional porque en el escenario con la prueba de sonido, encontraba la manera. Supe cómo hacer que el banjo entrara a estos tipos de conciertos, pero aún no es fácil salir y tocar. Me sentía frustrado porque eso pudo haberme ayudado a ser un mejor músico, a jammear mejor. Encuentro gente con la cual jammear si estoy sentado en un cuarto con un guitarrista, él no necesita usar su amplificador, suena perfecto y el sonido se balancea.

-Aun la técnica cambia…

-Sí, cuando amplificas el sonido. Eso siempre ha sido difícil. Es lo lindo de cuando toco con Chick, sólo somos los dos y llegamos a sonar muy bien. Ambos instrumentos tienen un sonido bello y enriquecido.

-Así es. De alguna manera, llegan a sonar como una tercera persona.

-Cierto. Intentamos convertirnos en un piano que se toca con tres manos.

-¿Hay algo que quieras decirle a tu audiencia en México?

-Amo lo que hago. Amo aprender sobre música a través del banjo y amo poder viajar en el mundo y tocar con grandes músicos. Me siento muy afortunado. Espero que la música sea significativa en sus vidas. Es muy importante cuando eso sucede porque existen dos lados: existe la parte que significa para mí y la parte que significa para ti cuando escuchas. Yo espero que no sea sólo para mí, esa es mi meta. Alguna gente toma la música como algo muy profundo y personal, pero eso hace que a la gente le cueste trabajo escuchar; yo sí quiero conectar con la gente. Pero también quiero hacer música muy idealista, así que estoy buscando ese equilibrio, eso es parte de lo que estoy buscando: música que toque a la gente pero que también tenga esos niveles de complejidad e historia en el sonido… así podemos ir a África, a Sudamérica… al jazz. Yo quería mezclarlo todo y hacer una canción única, un híbrido, pero que fuera uno mismo y que la gente lo amara.

-¡Lo amo!

-¡Tú eres mi audiencia!

Thank you very much, dear Béla. I learned a lot from you today and I’m sure I will keep myself devoted to the beautiful art you create.

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