¿Artistas? Hablemos de Juanjo Gómez Cuarteto

Por: Estefanía Romero

El sábado pasado visité Parker & Lennox tras revisar la agenda de Bop Spots y elegir un evento al azar. Me topé una maravilla.

No es que me preocupe demasiado por el funk, ya que es adorable en sí mismo como para exigirle más; pero, como con cualquier otro género con límites definidos, a mí me parece cansado escuchar mucho de lo mismo. Me he encontrado desde bandas que mueren por imitar la banda de Luis Miguel (lo cual no es del todo terrible, pues hasta Tower of Power ha sido parte de sus producciones), o a Jamiroquai… o que de plano se desviven dando vueltas a las mismas cadencias, sin realmente concentrarse en dar un paso hacia adelante.

Puedo decir todo lo contrario del Juanjo Gómez Cuarteto. Lo tienen todo. Comenzando por un trabajo real y profundo de ensamble: sus músicos saben perfectamente donde se encuentran en cada una de sus piezas. Existe dirección: el uso de matices es una maravilla, desde los pianos hasta los fortissimos, los adornos de arreglo e improvisación, la comunicación. Todo fantástico.

Me encantó la elección de su repertorio. Cuando llegué abordaron una pieza de Stevie Wonder. Todos sabemos que se trata de un compositor muy poco explorado en México, quizás por la complejidad de su obra. Aquí no hubo miedo, de hecho descubrí que Christian Balderas es una joya al piano: sus manejos y combinaciones de ritmo y armonía fueron espectaculares a lo largo de todo el concierto. Además de ejecutar ideas inspiradas en el conocimiento de Stevie Wonder, pude notar una gran influencia de música religiosa, como la que Ray Charles desarrolló en sus manos. Mis respetos.

Aquella noche escuchamos muchísimo funk, Motown y rock progresivo, sobre grandes estructuras jazzísticas y juegos rítmicos.

Detallaré un poco uno de mis momentos favoritos: lo que empezó como una balada funk con brotes psicodélicos, resultó ser “Open Mind”, un tema que compuso Juanjo. La guitarra construyó el tema principal sobre una estructura resistente creada por el piano, bajo y batería: caminó en un juego de distintos fraseos, siempre relativos a la idea permanente. En los fortes brotaron oscuridades kingcrimsonianas encantadoras. El desarrollo de tantas ideas sobre una figura coherente me obligó a concluir que este proyecto lleva el funk mucho más allá de sí mismo y eso es lo que necesitamos: orginalidad, conocimiento e inteligencia que den lugar a creatividades nuevas.

En algún momento exploraron un paisaje de reggae que, de nuevo, iba totalmente acorde a la línea melódica original. Hacia el final de “Open Mind” había una ebullición de fortissimos: la batería de Hiram Griss abrazada a un rock progresivo de sonido limpio y poderoso; y Benjamín García sosteniendo el funk en sus bajeos.

En las improvisaciones escuchamos evoluciones interesantes, bastante equilibradas. Es muy interesante comprender toda la música que pueden lograr únicamente cuatro personas.

En fin, más adelante exploraron un tema de John Scofield y cerraron con ideas un poco más tranquilas, pero no menos interesantes.

Aplausos al Juanjo Gómez Cuarteto. Son unos artistas.

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