La baqueta que dirige: Antonio Sánchez

Por: Estefanía Romero

Aplaudo al baterista, al compositor y, más allá, a la figura crítica de este artista. Antonio Sánchez, uno de los pocos jazzistas mexicanos conocidos alrededor del mundo, utiliza su voz para subrayar los valores que deben enaltecer a una sociedad, y señala los vicios políticos tan peligrosos en los que cae la humanidad del mundo actual. Por todo ello, gracias querido Antonio, es un placer infinito haber intercambiado estas palabras contigo.

Antonio Sánchez, baterista y compositor de jazz, ganador del Grammy –y otros premios internacionales- por la música que compuso para Birdman. Actualmente vive en Nueva York y su carrera se ha distinguido por sus notables composiciones, ejecuciones y colaboraciones con figuras como Pat Metheny, Chick Corea, Paquito D’Rivera, Danilo Pérez y demás.

Antonio participó en la película Miles Ahead, junto a Herbie Hancock, Wayne Shorter, Esperanza Spalding, Robert Glasper, y Gary Clark Jr. (Ver: antoniosanchez.net)

La baqueta que dirige

Antonio, platícame la diferencia entre ser un músico, compositor y compositor para cine, ¿cuál es la singularidad de cada uno de esos procesos creativos?

-Lo que a mí me atrae de la composición es crear algo que no existía. Es como tomar todos los elementos que tiene la música, que tiene el arte y tener la capacidad de crear algo… eso es lo que más me impresiona. Estás sentado ahí y al final de la sesión tienes algo que no existía hace unas cuantas horas. El proceso de creación es algo que me intriga, me interesa, me emociona, es de las cosas que más me mueven y que más me hacen sentir que estoy contribuyendo con algo valioso a la humanidad.

Por supuesto, tocar la batería ha sido mi primer amor desde siempre; la sensación física y mental que tengo cuanto toco, cando estoy ensamblado con un grupo o estoy muy bien entonado conmigo mismo, es una sensación muy adictiva. Por eso me he dedicado a tocar todos estos años, por todos lados, es algo que me gusta mucho.

Ahora, la combinación de tocar música que yo he escrito, con grandes músicos, para mí es algo inigualable. Es un reto grande porque es organizar mucho, es planear, es coordinar y eso es mucha responsabilidad, estar viajando por todo el mundo proponiendo tu proyecto, tu propia música, es exhaustivo.

Para componer para cine, o para cualquier audiovisual, tienes que estar muy entonado con lo que se te dio visualmente. La responsabilidad de un compositor para audiovisuales es acentuar lo que estás viendo, no es crear algo completamente aparte y ensamblar con la música, sino que esté de la mano. Que dé el efecto que el autor quiere en la audiencia. Me gusta más crear algo donde no tengas ninguna pauta, pero crear donde tienes parámetros específicos a mí me parece muy interesante.

-La música de Birdman… su lógica es muy cercana a la del free jazz. La gente no está acostumbrada a esto, sin embargo, es muy interesante y muy intensa, ¿cómo se decidió que fuera esta música y cuál fue la respuesta del público?

-Iñárritu tenía la idea de que fuera batería, sobre todo. Lo que intentamos hacer fue utilizar los elementos que tiene la batería de las maneras más extremas; diferentes dinámicas, sonidos. La mayor parte de los recursos posibles que existen ya en el instrumento, y es algo que me he dedicado a investigar toda mi vida. Creo que lo que reaccionó con la gente es que es toda una propuesta tan interesante de los elementos; porque en realidad no es nada fuera de lo común, eso se hace todo el tiempo, yo lo hago todo el tiempo, pero al aunarlo con el efecto visual que tiene una película como Birdman obviamente hace que la combinación sea una tercer cosa, que no es ni lo audiovisual, ni lo auditivo, sino es algo diferente que crea la emoción. A mucha gente le gustó; mucha gente no lo entendió, pero eso es bueno porque quiere decir que es algo innovador, muy creativo, arriesgado. Me parece que el arte siempre debe tener esas cualidades.

-Muchos tienden a reciclar sonidos, yo aplaudo bastante que suenes distinto y que hayas alcanzado ese paso internacional. Platícame sobre tu esfuerzo, porque es rarísimo encontrar un jazzista que haya trascendido tantas barreras…

-Yo siempre he sido de la mentalidad de por qué no se va a poder hacer algo que uno se plantee. Por supuesto, yo sé que soy una persona muy afortunada por donde nací, quiénes fueron mis padres, mi madre realmente, cómo me apoyó mi familia, los recursos económicos que por suerte tuvimos a nuestra disposición. Eso influye mucho. Sé que hay gente que tiene más trabas para poder desarrollarse. Pero también creo que lo importante es combinar esa suerte que tienes con esfuerzo y dedicación; estoy al tanto de que tengo alguna clase de talento que pude desarrollar, pero me parece que es la combinación de esto lo que hace que uno pueda llegar a cierto lugar.

Si esto fuera fácil toda la gente lo lograría, no es algo fácil que se den todas estas condiciones. Saberlas aprovechar en el momento adecuado, en el lugar adecuado, todo ese tipo de cosas influyen. Pero hay mucho tipo de gente que está en posición de poder hacer muchas cosas y no lo hacen por alguna u otra razón, es algo intangible a veces. Pero mi mentalidad es, ¿por qué no? Si yo tengo un cerebro que funciona igual que todos, tengo dos piernas, dos brazos, soy muy afortunado.

A mí lo que me gusta decirle a la gente es que no hay por qué ponerse trabas mentales antes de intentarlo; la música no es fácil, el ambiente artístico no es fácil, ser mexicano –sobre todo en estos momentos- no es fácil. Yo siempre obviamente estoy tratando de poner el nombre de México en el mapa, de alguna manera, de una manera positiva. No nos queda de otra más que seguir luchando, hacer lo que hacemos lo mejor posible y, si lo hacemos de una manera individual, creo que de manera colectiva vamos a tener resultados. Si millones de personas hacen mejor lo que hacen, eso va a tener resultados; y la buena voluntad que alguien tiene como persona es algo muy importante, que tiene efectos muy profundos en el mundo. Ahora con todo lo que estamos viendo que está pasando con la elección, es muy importante recordar que tratar de ser una buena persona, bueno con el prójimo, tiene efectos muy profundos. A mí me impacta una dicotomía que hay en México, yo voy y la gente es buenísima onda; luego empiezas a manejar en la CDMX y la mala onda de la gente al manejar a mí me parece indescriptible, es una manera de agandallarse muy fuerte, me quedé impactado; ese tipo de gestos, ¿qué realmente importa? Eso viene de algo que está muy dentro de la gente, ‘primero yo antes que cualquier otra persona’, y creo que eso tiene efectos muy negativos en la sociedad, en la psicología de las personas, en cómo se desenvuelven y en el efecto que tiene en sus vidas.

-Yo estoy bastante contenta con que siendo un artista, y una figura pública, tengas esa visión de analizar todos estos aspectos. Los medios que tienen la voz no necesariamente difunden valores, tú sí. Me emocionó ver tus posts acerca de Trump…

-Me parece muy necesario que todos levantemos la voz. Quienes tenemos un poquito más de audiencia, todavía más importante y más necesario. Sobre todo los artistas, porque en general los artistas tendemos a ser gente que analiza la situación de una manera más global y que estamos al tanto de lo que está pasando en nuestro momento porque eso repercute directamente al arte que creamos. Estoy aterrado por lo que va a pasar ahora, pero sobre todo por las repercusiones que va a tener en el arte en sí todo esto; yo sé que en momentos de crisis y de histeria hay muy buen arte pero también influye mucho el gobierno cómo va a apoyar a las artes. Por ejemplo, Obama con la cantidad de jazzistas que tuvo en la Casa Blanca durante su mandato, eso invierte, eso jamás se va a volver a dar. Es algo muy triste, muy preocupante, por eso debemos levantar la voz.

-Platícame cómo es el jazz mexicano, si es que existe. Noto que existe en individuos, no hay una escena en realidad todavía, sino figuras generando su propio esfuerzo, ¿cuáles son tus observaciones?

-Yo no me siento una autoridad que podría juzgar cómo está el jazz en México, porque no vivo ahí, sencillamente. Pero en lo particular me parece que el jazz está pasando por un muy buen momento en el sentido de que hay músicos talentosísimos que están haciendo muchas cosas, muchas propuestas, se están grabando muchos discos, eso yo lo veo desde aquí y desde lo que platica la gente, lo que alcanzo a ver en redes sociales. Tengo muchos amigos en México que están haciendo muchas cosas interesantes y me parece alentador.

El proceso de la música es difícil, el del jazz es más difícil y el jazz en México es todavía más difícil. Aquí en Nueva York tenemos la ilusión de que el jazz está en muy buen estado, pero sigue siendo música muy marginal. En Estados Unidos es tratar de hacer una gira y vivir de esto es dificilísimo, por eso nos la vivimos en Europa, en Asia, porque es muy difícil. No quiero dar la ilusión de que aquí las cosas son increíbles, porque no lo son, son muy difíciles también; y dentro de todas las artes, el jazz es una de las cosas que más sufren cuando hay crisis económica, crisis cultural, porque en la escalera de las artes está casi hasta abajo generalmente.

Volviendo al jazz en México, estos ciclos que están haciendo a donde voy yo ahora, organizados por Eugenio Díaz y Maribel Torres, ese tipo de cosas me parece que ayudan muchísimo a cómo se ve el jazz en México, el hecho de que vaya gente constantemente a enseñar y platicar sobre jazz, tiene repercusiones muy positivas. A como estaba el jazz hace unos años a como está ahora, me parece bastante alentadora la situación.

-Ha cambiado bastante…

-Es tan difícil que en un tipo de música como el jazz sea más grande la escena, cuando la gente no tiene realmente donde escuchar; si prendes la tele no vas a ver jazz, si pones el radio jamás vas a escuchar jazz. Es un tipo de música que la gente tiene que buscar, porque nunca te la ponen en frente. La difusión es lo que más se necesita, porque la gente le tiene miedo, piensa que el jazz es una música rara que no se entiende, y muchas veces es el caso; pero es como decir que la música pop es para idiotas, porque no tiene mucha validez artística, es malo decir eso porque hay pop buenísimo y hay malísimo; también hay jazz buenísimo y jazz malísimo. Yo entiendo la renuencia de la gente a escuchar jazz, pero la comunicación no ayuda.

-Yo tengo mis propias hipótesis de este fenómeno mediático de prácticamente esconder el jazz, dime las tuyas, ¿tú a qué crees que se deba esto?

Cosas que no son comerciales; es decir, que no realmente produzcan mucho dinero, siempre van a ser algo marginal. Las artes más oscuras, digamos, siempre van a tener ese problema. Hollywood, el cine, es de las cosas que más difusión tiene porque producen billones y billones de dólares; mi jazz no produce ni una fracción de lo que producen otro tipo de artes, ¿o por qué tiene tanta difusión el deporte? Porque produce mucho dinero, Yo hacía gimnasia olímpica, ¿por qué nunca ves gimnasia olímpica en la tele? Porque no produce dinero, no son cosas masivas. Eso afecta directamente a las artes y a cualquier cosa que no tenga ese poder de producir dinero en manera masiva.

-Tal vez es una paranoia particular mía, pero he llegado a pensar que no se quiere proyectar el jazz para que la gente no reconfigure su forma de aprendizaje de manera positiva. Escuchar jazz exige pensar.

Claro que puede ser una de esas situaciones, porque creo que la decadencia de la sociedad en sí, por las redes sociales, la decadencia de la cultura, de la educación, pueden ser algo que se esté haciendo a propósito para tener a la gente en control, esa es una teoría muy válida. Pero también me parece que tal vez naturalmente la gente se va por ahí, porque es lo más fácil; mientras menos piensas más fácil se va volviendo todo: te dan música en la que no tengas que pensar; cine, televisión en los que no tengas que pensar, es simplemente abrir los ojos y estar como vegetal viendo algo. Entonces, cuando tienes esa degeneración de los valores culturales y educativos en la sociedad, eso empieza a dar paso a la estupidez; mientras más estúpida se vuelva la gente, menos tiene para discernir lo bueno de lo malo. Eso tiene mucho que ver con lo está pasando ahorita en los Estados Unidos; la falta de información y también la información que se da a través de los medios de información que, a propósito, están repitiendo algo hasta el cansancio hasta que te lo crees.

Es una combinación de todo. Por supuesto, al gobierno le interesa tener a la gente en un estado de estupidificación constante para poderla manipular más fácilmente y la gente contribuye con mucho gusto a eso. Creo que es alarmante lo poco que se anima la gente por pensar en sí misma, a tratar de investigar cosas y es un círculo vicioso. Entre más la pases en Facebook y en Twitter más estás dentro de esa burbuja, salirte es bien difícil. Yo me siento culpable de eso también, de repente estás horas ahí metido viendo estupideces y dices ‘wow’, es increíble que uno caiga también en todo eso.

-¿Cuál ha sido el impacto de ver a un jazzman mexicano en el mundo?

-Yo, por supuesto, siempre estoy mencionando México cuando tengo oportunidad de hacerlo. Ahorita que estoy haciendo los shows de Birdman hablo mucho de Alejandro González Iñárritu, hablo mucho del hecho de que nos conocimos realmente por una conexión mexicana; y que fuimos cuatro mexicanos que estuvimos en esa película, eso debe tener algún peso. Cuando estoy haciendo el show de Birdman, al principio cuento la historia de cómo nos conocimos Iñárritu y yo, y cómo acabé siendo parte de este proyecto; siempre digo ‘para quienes no me conozcan, soy Antonio Sánchez, soy baterista, compositor, soy mexicano…’, y todo mundo aplaude. A veces bromeo, ‘wow, que te aplaudan por ser mexicano a estas alturas del partido está bastante bien’. Luego menciono que me acabo de hacer ciudadano americano, también aplauden, digo ‘bueno, creo que ahora después de esta elección, me va a servir mucho también ser americano porque a como están las cosas aquí, obviamente cualquier cosa ayuda’. Pero la respuesta de la gente parece completamente abierta. No siento que haya prejuicio ni mala onda. Pero también si yo estoy tocando en un escenario o teatro sólo porque yo estoy tocando, ya tengo la gran mayoría de la pelea ganada. Es difícil a veces discernir qué es lo que piensa la gente realmente.

-Has tenido colaboraciones de ensueño… a cualquier músico le fascinaría tocar con Chick Corea, por ejemplo.

-El haber podido conocer, compartir escenario, tutearme con este tipo de gente. Es un sueño, un sueño guajiro de cuando yo estaba en México. Tengo la gran fortuna de que muchas de estas cosas han sucedido. A todo te acostumbras. Cuando empecé a tocar con Pat Metheny decía ‘si yo voy a tocar con Pat Metheny no puedo pedir más en la vida’, y llevo 15 años tocando con él, y obviamente hay más cosas que uno quiere hacer. Uno se acostumbra a su situación y eso se convierte en tu realidad. Pero estoy muy consiente del honor de poder colaborar con gente así, por siempre voy a estar agradecido.

-Y también lo que tú les aportas a ellos…

-A mí todavía me impacta que me llamen y quieran colaborar conmigo porque uno como artista siempre tiende a ser inseguro, pero es algo que un artista debe tener. Porque si no dudas de lo que estás haciendo entonces quiere decir que no estás siendo autocrítico. Es un honor porque yo no siento a veces que soy tan bueno; pero al tocar con quienes han cambiado el rumbo, la historia de la música es algo que siempre me empuja tratar de hacer más cosas, mejores cosas, a avanzar como artista solista y como ser humano.

-Hace unos meses platiqué con Paquito D’Rivera… me habló maravillas de ti…

-Paquito, fue una de las primeras estrellas con las que toqué. Para mí estar en el escenario con Paquito D’ Rivera era un sueño, y es alguien que ha cambiado el rumbo de la música, es además una de las personas más buena onda, más activas políticamente hablando, y también es algo que le admiro mucho. Mucha gente le avienta tierra por eso, porque llega a EU, y lo que es el gobierno cubano por supuesto no quiere saber nada de ellos. Es un crítico muy abierto del régimen socialista; pero si alguien tiene su opinión es generalmente por lo que ha vivido y por cómo le ha ido en la feria; es muy fácil juzgar a alguien cuando no vives ahí y cuando no tuviste que pasar por las cosas que alguien más tuvo que pasar. Es algo que le admiro mucho.

-Platícame sobre Meridian Suite, ¿qué te inspira a realizarlo y considerarlo tu proyecto más grande hasta ahora?

-Es un proyecto que siempre quise hacer. Creo que no tenía la confianza suficiente en mí para hacerlo, y poco a poco fue llegando después de hacer cuatro discos solistas. Es un proyecto muy personal porque fue una manera de meter todas mis influencias y de, como compositor, tratar de llegar a un peldaño más de lo que estaba haciendo. Nunca había escrito algo que fuera de una manera continua, en vez de hacer temas por separado. Quería hacer una composición que fuera larga, no por el hecho de ser larga, sino poder desarrollar una historia, como si fuera una película o un libro. Siempre estoy diciendo que esto es el equivalente a escribir una novela en lugar de cuentos cortos. Y, a lo largo de esa novela puedes desarrollar tus personajes y tu historia de una manera más detallada. Ya había hecho varios discos en los que componía temas por separado y cada uno era su propio mundo, pues quería crear un mundo que fuera más complejo, más completo, y lo padre es que a la hora de retocarlo en vivo lo hemos estado desarrollando y desarrollando y desarrollando, a lo largo de un año y cacho que llevamos tocándolo. Ahora se ha convertido en un ser viviente que nos ha superado como grupo, en el sentido que ha cobrado una vida propia al presentarla frente a gente en todos lados del mundo.

En este año que no he estado en México se ha desarrollado de una manera más fuerte, más compleja y más concisa, una pequeña profundidad más allá de lo que hicimos en el disco.

-En cuando a otros proyectos…

-Estoy en la gira que he estado presentando con la película de Birdman donde toco en vivo, en Estados Unidos. Voy a sacar mi primer disco solista al cien por ciento, en el que toco todos los instrumentos y compuse todos los temas también; todo son sintetizadores, teclados, instrumentos electrónicos combinados con la batería acústica, que siempre me ha parecido una combinación interesante. Este saldrá el año que entra en México. Y voy a grabar un disco con la WDR Big Band de Polonia… la música va a ser arreglada Vince Mendoza, que es uno de los arreglistas y compositores más celebrados de big band, y va a arreglar mi música, eso me tiene muy emocionado, escuchar mi música con la grandeza que tiene el big band. Hay muchos proyectos en puerta, tal vez una serie de televisión, un par de propuestas para películas, estoy viendo qué es lo que más me atrae, me conviene; voy a seguir girando con mi grupo y con Pat Metheny vienen varias cosas nuevas. Estoy muy contento de lo afortunado que soy de estar en esta situación.

***Antonio se presentará el próximo 12 de junio en el Auditorio Nacional. Consulta los detalles del evento en la agenda de jazz de Bop Spots.

 

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