La radio cultural agoniza en México

Por: Estefanía Romero

El Instituto Mexicano de la Radio (IMER), que contiene varias estaciones, desaparecerá el contenido de Horizonte (dedicado a la difusión del jazz y sus derivados), de Reactor (rock); y de otras estaciones dedicadas a desarrollar temas de contenido social y cultural.

A quiénes se está amenazando

“Hace una semana llegó un oficio de Hacienda, anunciando que los contratos por honorarios asimilables y para freelanceos, se iban a cancelar. La información pasó a gerentes, quienes informaron que los contratos terminaban el 31 de diciembre, y que quienes quisieran presentarse a partir del día 1 de enero, era su responsabilidad”. Indicó una de las involucradas en entrevista anónima.

Pero, ¿qué significa eso? ¿Qué si se presentan, trabajarán gratis?

La base creativa del IMER son sus productores, locutores, continuistas, mismos que no cuentan con plazas fijas ni con un respaldo sindicalizado; y serán los principales afectados, a menos que se tome una decisión responsable al respecto, pero la pregunta es: ¿por parte de quién?

“El problema es cada sexenio, o cambio de gobierno. Desde la administración priista pasada se tuvieron problemas en los pagos. El problema fue de comunicación: no nos dicen qué va a pasar con nosotros. No nos pueden decir como nuevo gobierno que van a cortar todos los contratos. Pedimos que se revise cada uno de nuestros casos”, indicó una vocera del grupo de afectados.

“Se acabó la administración y con ella, el presupuesto. Apenas hoy (18 de diciembre) se pagó el mes de noviembre; no se sabe en qué momento se pagará diciembre. Se argumenta que siempre se tienen 20 días para pagar, pero no sucede. Se dice que es cuestión de Hacienda, es posible que lo sea, pero nadie nos comunica lo que está sucediendo”, agregó.

Se hizo una carta dirigida a Hacienda, entre varios servidores de honorarios y trabajadores freelance, en la que se expone la preocupación ante esta problemática. Los mismos creativos insisten en que no se oponen a los cambios para mejorar; pero quisieran saber exactamente qué está pasando.

 

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Un conflicto inesperado

Indica otro de los afectados anónimos que “Un día nada más, hace dos semanas, salió un Tweet que compartieron varios periódicos, se mencionaba que los honorarios ya no iban a existir en dependencias del gobierno. La mayoría lo tomó como ya vamos a trabajar bien, contratados por una plaza… pero más bien fue al revés. Nos dijeron que todos los de honorarios ya no íbamos a trabajar ahí”.

En el IMER no hay directores. “Todos se fueron el 30 de noviembre, porque renunciaron. El director lo pone el Secretario de Educación Pública en turno. No hubo quién evaluara a los trabajadores; ni en quien respaldarse. No habrá quien pueda evaluar al 95% (en Horizonte), que son quienes cobran por honorarios. No hay claridad.”

“Los contratos se acaban el 31 de diciembre del 2018. Quienes se quedarían serán los que hacen sonar la radio musicalmente, será como poner Spotify, pero sin poder elegir tu propia música. En Horizonte se van a ir todos los programas especializados; por lo que el espectador no sabrá cuál será su guía. Probablemente vaya a haber jazz, pero ya no existirán las guías”, continuó el entrevistado.

El contenido es lo importante: La personalidad

La frustración de los locutores, les lleva a reclamar el motivo más grande de su preocupación:

“Muchos de los que estamos en esta situación llevamos trabajando ahí 14 o 16 años, de los 18 que Horizonte lleva al aire. Es básicamente cortarle mucha de la creatividad, la personalidad de una estación que se generó a pesar de la gerencia. La programadora lleva ahí desde el 2002, ella conoce el catálogo y la personalidad sonora de la estación”, subrayó otra voz anónima.

“La creatividad siempre ha tenido que salir, porque no trabajamos con tecnología de punta. En Horizonte se ha logrado poner al jazz a la mano de la gente. Muchas personas creían que la música era para cierto estatus social… En este tiempo se desarrolló esta cercanía entre el género y el escucha. Se hizo sentir al público que el género les pertenecía. No se nos olvida que el jazz surgió en los burdeles… ¿en qué momento se entendió esta música para una élite?”, agregó el anónimo.

 “No sé si es la nueva administración o si es la cola que dejaron los pasados. La política de austeridad fue una buena idea, pero en este caso se realizó una mala acción. El Secretario de Educación Pública se está tardando años en resolverlo”, destacó otro entrevistado.

 

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La pérdida a la que nos enfrentamos

“El IMER ha sido un oasis de contenido, pluralidad, democracia, libertad de expresión, honor a las voces especializadas. Que sólo estén sonando canciones, no creemos que sea el objetivo de la radio pública; considerando que no sólo somos estaciones del centro, también se tienen estaciones en otros estados”, subrayó la voz anónima.

“Hemos trabajado a pesar del trato distinto que se nos ha dado, frente al personal sindicalizado. Cuando los locutores de base no pueden, estamos cubriendo todo”.

“La radio pública es un medio vivo. Necesitamos que nos conozcan, que sepan cuál es nuestro trabajo. No somos personas improvisadas; tenemos maestrías, somos licenciados, historiadores, melómanos reconocidos. Los operadores de sindicato no tienen la capacidad de los periodistas especializados en el tema”, sostuvo la voz anónima.

Esto no sólo ha sucedido en la CDMX

Opus 102, la estación cultural de Radio Nuevo León, fue cambiada sin previo aviso por otra que se llama “Libertad”, con una programación diferente. Esto ocurrió a finales de julio del 2017, a manos del gobierno de Jaime Rodríguez Calderón, “El Bronco”.

 

 

“Lo quitaron sin consultar a la gente involucrada o vinculada a la estación. En Monterrey se hicieron una serie de protestas que no fueron escuchadas”, comentó Oscar “Zensei” González (compositor y gestor cultural) en entrevista; ya que se trató de uno de los personajes que encabezó el movimiento por salvar Opus.

En Nuevo León, “se inició una negociación con el gobierno del estado y ellos accedieron a que se regresara una parte de la programación original. Comenzaron a devolver los programas; con el paso de las semanas fue ganando terreno Opus, con el 60%. El problema es que se revuelven los contenidos de Libertad, con deportes y programas de payasos para niños y música comercial, programas de motivación personal, y otros de cuidados femeninos con contenidos de tipo Cosmopolitan y Vanidades. Los nuevos organizadores no saben nada sobre la creación de los contenidos culturales”; insistió Zensei.

Gestores importantes han ido a buscar diálogo con los nuevos productores pero, de acuerdo con Oscar, realmente no se ha logrado mucho. “Se dice que es una radio incluyente, cuando lo menos que sucedió fue incluir a los demás”, comentó el compositor.

Cabe mencionar que ningún otro estado o instancia apoyó el rescate de Opus. A la protesta de la CDMX únicamente se presentaron cuatro preocupados por el tema, y esta ni siquiera tuvo la oportunidad de comenzar.

 

Foto obtenida desde: Publimetro.

Las grandes preguntas

¿Por qué permitimos que nos arrebaten el derecho a consumir programas de contenidos profundos? ¿Por qué no damos valor a quienes producen y transmiten temas de valor cultural, social y artístico? ¿Cuál es la radio que merecemos… y que merecen las próximas generaciones? ¿Por qué el gobierno no entabla un diálogo de respeto formal con los intelectuales y creativos? Si estamos hablando de un gobierno del cambio, ¿no debería comenzar este por enaltecer la libertad de expresión y respetar a sus difusores?

Tanto IMER como Opus representan derechos a espacios públicos de información, los cuales se ganaron con años de lucha y trabajo. La existencia de tales derechos representa un avance, en un país con oportunidades mínimas, y deben ser defendidos por la población. No podemos perder la radio cultural a manos de un gobierno desinteresado, que atenta en contra de nuestras oportunidades de adquirir contenidos especializados, frente a la terrible costumbre de vulgarizar lo que la audiencia merece.

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